Si se encuentra frecuentemente recibiendo la ira de su adolescente y no está seguro de cómo comunicarse eficazmente con ellos sin agravar la situación, recuerde utilizar sus habilidades GIVE: G – Gentileza: Hable a su hijo con delicadeza y respeto. I – Interés: Aparta el teléfono o la computadora para demostrar a su hijo que le interesan su vida, sus sentimientos y lo que tiene que decir. V – Validar: Esta parte puede resultar difícil para los padres, porque es posible que no estén de acuerdo con el motivo del enojo del adolescente. E – Empatía: Manténgase tranquilo y accesible con su hijo adolescente. Animo a todos los padres a que, cuando hablen con un adolescente malhumorado o enfadado, sean un modelo de buena regulación emocional. Si una discusión va a más, no lo castigue: no tiene por qué resolver el problema en ese mismo momento. Sugiérele que se tome un breve descanso y que retome la situación cuando ambos se hayan calmado. Establecer límites coherentes es importante, y mantener un diálogo familiar sobre los límites establecidos y las consecuencias que tendrán si se traspasan. También es importante buscar ayuda profesional si se observan señales de alarma como cambios extremos de su estado de ánimo habitual, aislamiento, incapacidad para desenvolverse en el día a día, entre otros.