Es necesario que potencien, tanto en la escuela como en casa, los aspectos funcionales del lenguaje mediante actividades donde la lectura y la escritura cumplan un fin con significado para el niño, como escribir la lista de la compra, hacer listado de cosas para llevar a una excursión, escribir una historia, etc.
Utilicen apoyos visuales para salvar las dificultades de comprensión: vocabulario con imágenes-palabras, calendarios y horarios que favorezcan la organización de los niños, trabajar nuevos conceptos con esquemas visuales, mapas conceptuales o murales; etc.
Reforzar las áreas y/o habilidades en las que el niño se sienta cómodo y potenciarlas al máximo.
Dar una sola instrucción es mucho más efectivo que ir dando una orden detrás de otra.
Favorecer aprendizajes a través de salidas culturales, proyección de películas, excursiones, etc.
Continúen reforzando las habilidades de conciencia fonológica como base importante para el aprendizaje de la lectura (por ejemplo: veo-veo, deletrear palabras, buscar palabras que riman, buscar palabras que empiecen o terminen por una misma letra, etc.).