Debemos estar junto a ellos, sin que se note demasiado.
Debemos escucharles cuando quieran hablar.
Sé flexible sobre su papel en las tareas domésticas.
Trata siempre de ponerte en su lugar.
Un adolescente feliz es el que se siente apoyado para luchar por sus sueños y equivocarse sin miedo a ser juzgado.
La adolescencia feliz NO significa ausencia de problemas o enfados, sino que es aquella en la que los chicos se sienten acompañados y libres para crecer, cometer errores y construir su identidad con seguridad, además de contar con adultos que los guíen con mano segura y amigos con quienes compartir.
Acompañar a tu hijo en la adolescencia no siempre es fácil, pero es una experiencia enriquecedora.
Los adolescentes necesitan sentirse comprendidos y apoyados en su camino hacia la independencia, así como seguros y amados.
Toma en cuenta que una adolescencia feliz no se construye desde la perfección, sino desde el amor, la presencia discreta pero oportuna, así como de la confianza que tenemos en que nuestros hijos encontrarán los que les agrade y lucharán por ello.
Si tienes en cuenta todo esto, tu adolescente estará feliz y ustedes en casa, también.