Además de tomar las consabidas precauciones acerca del estilo sedentario de vida, el exceso de cafeína o las dietas ricas en grasas saturadas, hay remedios naturales que ayudan a regular este problema. El té de hibisco ayuda a relajar los vasos sanguíneos gracias a su contenido en polifenoles antioxidantes, que tienen efecto vasodilatador y mejoran el perfil lipídico. El té verde, por su parte, tiene abundantes catequinas, un flavonoide que protege del daño que causan los radicales libres, como el envejecimiento prematuro de las células y los tejidos, además de proteger los propios vasos sanguíneos. El té de hojas de olivo tiene oleuropeína, un protector cardíaco que también ayuda a regular la diabetes tipo II y su hipertensión asociada. Otro gran aliado es el té de camomila: sus flavonoides tienen el mentado efecto antioxidante, y también tiene propiedades antiinflamatorias, con el consiguiente apoyo a la reducción de la presión sanguínea. Estas infusiones son solo unos remedios caseros que pueden ayudar a colaborar a regular la presión arterial, pero es vital la visita al profesional sanitario si se tiene una tensión alta y seguir al pie de la letra todas sus recomendaciones.