Si los pacientes no recuperan su condición cognitiva habitual al cabo de unos tres meses, ello puede ser signo de la progresión de una demencia previa pero que aun no se había manifestado.
El síndrome de confusión agudo o delirio corresponde es un desorden cognitivo, no necesariamente una demencia, muy frecuente en las personas mayores y que se caracteriza por una alteración del estado mental que se produce de forma aguda, pero que es reversible.
Pese a ser reversible, si no se diagnostica y trata adecuadamente puede derivar en un daño cerebral permanente e incluso en la muerte.
El tratamiento de base debe dirigirse al control de la enfermedad que ha producido el síndrome de confusión agudo, aunque las alteraciones conductuales propias del delirio pueden tratarse farmacológicamente.
Entre el 10 y el 60% de las personas mayores que son hospitalizadas pueden sufrir un síndrome de confusión agudo o delirio, ya sea en el momento del ingreso o durante su estancia en el hospital.
Del mismo modo, sólo el 25% de los pacientes que presentan delirio tienen una demencia, mientras que el 40% de aquéllos que tienen demencia sufren un síndrome de confusión agudo.
Frecuentemente, las personas mayores, en especial las que presentan algún tipo de demencia en mayor o menor grado, pueden sufrir un síndrome de confusión agudo secundario a alguna patología, generalmente infecciosa.
Sin embargo, en ocasiones también puede ser el único síntoma producido por un infarto de miocardio.