En general, las relaciones familiares brindan compañía y apoyo, favoreciendo la estimulación física y cognitiva del adulto mayor. Asimismo, pueden dar soporte en el apoyo en tareas propias de la rutina diaria. Cabe destacar que la comunicación e interacción regular con los seres queridos favorece el mantenimiento de los lazos familiares, proporcionando seguridad y confianza. Por su parte, el hecho de que los adultos mayores pasen tiempo con los más pequeños de la familia se relaciona con mayores niveles de autoestima, al potenciar su sentimiento de utilidad y transmisión de valores. La pareja generalmente cumple una función de apoyo emocional, seguridad e intimidad. La familia tiene un papel importante al ofrecer oportunidades al adulto mayor para que siga manteniendo una participación activa, brindando el apoyo emocional y en algunos casos material, necesario para que su padre, madre, abuelo, abuela… mantenga la mayor calidad de vida posible. En algunos casos, las limitaciones en la funcionalidad del adulto mayor precisan introducir apoyos, que pueden ir desde la supervisión e indicaciones verbales, a la ayuda parcial o total en algunas actividades. La familia suele hacerse cargo de dar soporte en estas necesidades.