La discapacidad intelectual, que a partir de cierto grado de intensidad supone dependencia moral relevante.
Lo mismo cabe decir de algunos trastornos mentales; de ellos, en la epidemiología actual, las demencias son un importante bloque generador de dependencia moral, de gravedad variable.
También pueden llegar a bloquear la capacidad de decisión racional ciertos trastornos psíquicos, como la ansiedad, la inseguridad, las obsesiones y otras alteraciones mentales cuando se manifiestan de modo grave y continuado.
Una amplísima gama de deficiencias congénitas y adquiridas derivadas de enfermedades y accidentes.
La capacitación técnica y personal influye en la autonomía operativa.
Diversos factores circunstanciales inciden también en la autonomía y la dependencia.
Las circunstancias de los individuos no afectan, en rigor, a su capacidad de tomar decisiones, pero sí condicionan y aún bloquean su posibilidad de hacerlas efectivas.
La capacidad de desempeño está obviamente condicionada por las características de los entornos.
La dependencia se manifiesta con intensidades diversas.