Un niño necesita terapia conductual cuando presenta un patrón de conductas hostiles y agresivas que duran más de seis meses y que no es apropiado para la edad del niño. Esto puede incluir rabietas, impulsividad, pataletas constantes, desafío a los adults, problemas con los límites y las normas, y un carácter violento, como golpear, tirar cosas o pegar. Es importante detectarlo lo antes posible y ponerle solución para prevenir trastornos asociados u otros que desarrollen en la adolescencia. Un profesional, como un psicólogo o psicopedagogo, puede diagnosticar los trastornos de conducta en niños y realizar una terapia cognitivo-conductual para trabajar el trastorno de conducta. El objetivo de la terapia cognitiva-conductual es mejorar las destrezas de solución de problemas, destrezas de comunicación, control de los impulsos y destrezas de manejo de la ira. En el momento que esas situaciones se van agravando más y que las rabietas son constantes, es importante acudir a un profesional. El trastorno de conducta en niños se trata mediante terapia psicológica, y es importante reflexionar también sobre el aspecto emocional que acompaña a los comportamientos de nuestros hijos. La detección precoz es fundamental para tratarlo lo antes posible y que no se termine enlazando con otros trastornos.