La estimulación bilateral se puede realizar de varias maneras – visión, tacto o audición – y en ambos casos, EMDR y Brain Spotting, el foco de atención se pone en la estimulación auditiva. Llegados a este punto, ya encontramos diferencias. El EMDR practica la estimulación auditiva mediante sets sonoros que se van alternando durante la sesión. El Brain Spotting, en cambio, mantiene el sonido de forma latente durante toda la sesión. El hecho de que una técnica use más contenidamente la estimulación auditiva que otra tiene sus porqués. El EMDR, al basarse en sets no continuos, se recomienda a pacientes que están en una fase inicial de tratamiento y, por ende, más débiles. En cambio, el Brain Spotting, en tanto que es constante, es mas efectivo, directo y profundo, por lo que se orienta a pacientes que ya tienen un trabajo de fortalecimiento interior previo y que poseen las herramientas necesarias – que ha brindado el terapeuta – para una vez entrar en estado de estimulación bilateral, ser capaz de controlar los síntomas, reacciones e impulsos que se puedan suceder durante la sesión, siempre con la ayuda del terapeuta. Más allá de la estimulación auditiva, la diferencia por antonomasia entre el EMDR y el Brain Spotting es que ésta segunda terapia va más allá. El Brain Spotting complementa la estimulación auditiva con la teoría del brain spot. Distintos estudios demuestran que el trauma queda anclado en un área cerebral que conecta directamente con el punto de mira que enfocamos durante la experiencia que resultará traumática. Esto es el brain spot, una puerta de entrada visual y ocular al recuerdo que ha quedado estancado.