El acompañamiento surgió para dar respuesta a aquellos casos que eran más graves y/o cronificados, como ocurre en las psicosis, esquizofrenias, trastornos bipolaroes, agorafobias, trastornos de personalidad, o en cualquier situación donde la subjetividad esté tan comprometida que no sólo dificulta el desarrollo de una vida normal, si no que además puede incluso dificultar que los pacientes reciban tratamiento.
En muchos de estos malestares el sujeto no es consciente de lo que le pasa, no se adhieren a un tratamiento o es difícil que acudan con regularidad.
Para estos casos surgió el acompañamiento terapéutico.
El acompañante sirve de sostén psicológico, como su nombre indica “acompaña” en el malestar.
No significa que este malestar desaparezca, pero gracias a la intervención en el día a día, en todo aquello que muchas veces no tiene que ver con la enfermedad pero se ve comprometido por la misma como son las relaciones con familia y amigos, el orden, las tareas, los horarios, el cuidado de uno mismo, etc.
El acompañante establece un vínculo con el acompañado para a través de ése vínculo empezar a modificar cosas, para convivir con la enfermedad sin quedar atrapado en la misma.
El acompañamiento se basa en lo cotidiano, en actividades propuestas por el acompañado que el acompañante convierte en su instrumento de trabajo, a través de lo cotidiano se logra la acción terapéutica.
Es importante recalcar que el acompañante suele trabajar en contacto con el resto de profesionales para compartir información y que todas las áreas de trabajo terapéutico vayan en la misma dirección.
Los acompañantes terapéuticos de Psicodinámicas son psicólogos colegiados que además tienen formación específica para ejercer esta modalidad de terapia.
A través de este trabajo las relaciones mejoran, se abre la perspectiva de que se puede ser y estar en el mundo de una forma diferente y se recuerda al sujeto y a su entorno más cercano que no sólo es una enfermedad, no es una etiqueta diagnóstica, es una persona y como tal tiene mucho que ofrecer.