La arte-terapia como disciplina, desarrolla procesos terapéuticos significativos, a través de la expresión creativa artística, para acompañar y posibilitar un cambio a nivel personal.
Se basa en el conocimiento y la práctica del arte, y en el estudio del desarrollo humano y las teorías psicológicas.
El uso terapéutico del Arte es eficaz en un amplio abanico de ámbitos institucionales.
La arte-terapia, en general, ayuda a las personas a potenciar todas las capacidades funcionales, sociales y emocionales, a controlar, soportar, y reconducir los malestares y achaques, y en definitiva, a fomentar el bienestar a nivel físico, psicológico y social.
Entre los objetivos especificos que se trabajan encontramos: Aumentar la autoestima y la confianza, aumentar y/o restablecer el sentimiento de utilidad, potenciar las capacidades creativas, físcas y mentales, fomentar la participación activa en los tratamientos implantados, fortalecer los sentimientos de bienestar, facilitar el desarrollo personal, incrementar la interacción social, y compartir experiencias socialmente integradoras.
Las actividades artísticas son sencillas, y permiten conocer cuestiones que dificultan el bienestar y que son de difícil comunicación verbal.
La expresión plástica, les ofrece el medio adecuado para comunicarse, se trata por tanto, de una comunicación no verbal.
El trabajo artístico de crear, permite a las personas, no depender de sus limitaciones funcionales, sino de experimentar con los materiales, y expresar libremente sus pensamientos, emociones y temores, a través de las creaciones artísticas, produciendo un efecto terapéutico beneficioso.
El arte en si, puede transmitir desde lo profundo del inconsciente hasta lo consciente, de forma rápida, sencilla y real.
De esta forma, encontramos, en la arte-terapia una herramienta terapéutica eficaz para trabajar en distintos ámbitos.