Puede ser que ya no pueda vivir sin Internet, sin comprar un libro mientras viajo en tren, sin reservar un hotel mientras tomo una infusión con una amiga, sin escuchar nuevas canciones de cualquier parte del mundo para irme a dormir. La tecnología ha revolucionado muchos aspectos de nuestras vidas, incluida la forma en que abordamos y gestionamos nuestra salud mental. En un mundo cada vez más conectado digitalmente, la tecnología ha demostrado ser una herramienta poderosa para facilitar nuestra vida. Nos da acceso a toda clase de información, desde una receta de cocina hasta conocer el lugar y la cultura más lejana de nuestro mundo, a poder ver a mi familia en todo momento estén donde estén, pero también está demostrando la posibilidad de promover el bienestar mental y de proporcionar apoyo a quienes lo necesitan. La tecnología ha ampliado significativamente el acceso a recursos y servicios de salud mental. Por otra parte, el fácil acceso a las comunidades digitales especializadas en estas materias permite a las personas compartir también sus experiencias, buscar consejos y recibir apoyo emocional de otros que puedan entender y empatizar con sus luchas. Además, la tecnología ha permitido el desarrollo de intervenciones terapéuticas innovadoras, como la realidad virtual y la terapia asistida por inteligencia artificial. Me viene una pregunta, ¿puedo sentir esta paz y seguir siendo amante de la tecnología, ¿en qué me puede ayudar la inteligencia artificial e Internet a estar equilibrada, lo estoy descubriendo, pero sí, se puede, y lo iré contando. He decidido perseguirlo, buscar respuestas y dar ese paso, un lugar mejor, donde la tecnología me sirva para buscar bienestar social y bienestar mental, no solo me ayude a tener lo que quiero, sino a saber cómo lo quiero, como quiero vivirlo y como quiero que me afecte, que me sirva para ayudar a mis compañeros de trabajo, amigos y familia.