A pesar de los beneficios que puede tener la terapia online, también tiene alguna desventajas como es la pérdida de información referente a la comunicación no verbal.
Este tipo de información es percibida en tu totalidad en la terapia presencial, ya que en las videollamadas solo podemos ver la cara y, con suerte, con una imagen y un sonido nítidos.
Por ello, el terapeuta tendrá que interpretar otros componentes metacomunicativos.
Existen otros casos en los que la online está contraindicada, por un lado, dependerá de la gravedad del caso.
La especialista señala que, por otra parte, también deberían acudir de forma física a la consulta los niños o algunos adolescentes con los que los psicólogos lleven a cabo técnicas durante la sesión que en el formato online sería imposible realizar.
El hecho de que compartan el mismo espacio físico puede aportar mayor cercanía y calidez, existen pacientes que prefieren la terapia presencial por este motivo.
Se encuentran más cómodos y sienten el proceso más humano.
Además, pese a que en algunos casos las sesiones por Internet son beneficiosas porque se realiza desde casa, un entorno en el que el paciente se siente seguro, puede tratarse también de un espacio dado a interrupciones.
Cabe la posibilidad de que llamen a la puerta, que se produzcan distracciones por conversaciones fuera de la habitación que se escuchen o que haya otras personas en la casa que impida al paciente la total libertad de expresión.
Para que la terapia online sea efectiva, es necesario un espacio en el que la persona se encuentre cómoda, que tenga un alto grado de intimidad, que no haya ruidos y que prevea que no vaya a tener interrupciones.