La incertidumbre se ha convertido, y más a raíz de la pandemia, en una idea de lo que se puede perder. Es un gran generador de miedos, por eso la espiritualidad y el conocimiento de uno mismo nos da la tranquilidad y la certeza de que aunque todo lo externo esté en continuo movimiento, en continuo cambio, si nos enfocamos en nosotros como centro de nuestro mundo, será mucho más sencillo navegar por esos mares de lo externo. Posicionándonos en ese lugar de observador será mucho más fácil gestionar nuestro diálogo interno, nuestros pensamientos. Si nos vamos al futuro debemos volver de inmediato al momento presente, donde estamos en ese mismo instante, así es como podemos encontrar momentos de paz. La seguridad es algo interno, algo que podemos conseguir manejando nuestra mente, nuestro diálogo interno y haciéndonos muy dueños de nuestras experiencias. Esto se consigue mediante una práctica continuada. Si puedes crear, si sabes que todo está en nosotros… ¿dónde está ahí la incertidumbre? Si quieres pasar de la incertidumbre a la certeza, vete a tu mundo interior y desde ahí posiciónate como experimentador, y no te dejes llevar por lo que está pasando en lo externo. No abandones tu entrenamiento, con la práctica es posible decir adiós a la incertidumbre.