Para establecer metas rectas y realistas, primero acuda a Cristo, ya que por medio de la fe en Él, podemos hacer y obtener cosas buenas.
Su poder, Su amor y Sus enseñanzas nos permiten cumplir nuestros deseos justos.
Al pensar en las metas que quiere fijar, busque inspiración y ayuda de Él.
“Consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien”.
Si establece metas que están alineadas con Su voluntad, podrá alcanzar cosas buenas en esta generación.
Por ejemplo, puede trabajar para hacer el bien al ministrar a los necesitados o cuidar de su cuerpo, mente y espíritu, y siempre recuerde que por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas, así que dé pasos pequeños y sencillos.
Por ejemplo, puede dedicar tiempo a escuchar alguien a alguien que esté pasando una mala racha o demostrar amor y amabilidad a alguien que esté solo, y como dice, “consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien”. Al dividir una gran meta en tareas pequeñas y simples, podrá avanzar hacia el objetivo, sabiendo que por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas.
El apóstol Dieter F. Uchtdorf dijo: “Cuando contemplamos nuestra vida y vemos cien cosas para hacer, nos sentimos abrumados. Cuando vemos una sola cosa —amar y servir a Dios y a Sus hijos, de cien maneras diferentes—, entonces podemos trabajar en esas cosas con gozo”, y se logra swept mediante fe en Cristo.
Si su progreso es lento o tropieza en el camino, no se desanime.
Nefi nos indicó que debemos “seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza”.
Jesucristo está listo para levantarlo y ayudarlo a intentarlo de nuevo, ya que el cielo se regocija por cada esfuerzo que hagamos por lograr nuestras metas, por imperfecto que este sea.
El presidente Howard W. Hunter dijo: “Todos experimentamos ciclos de progreso y momentos en los que luchamos contra estos desafíos inevitables del retroceso. Grandes bendiciones del Señor acompañan nuestros esfuerzos por progresar”.
Su Padre Celestial conoce sus deseos y sus desafíos. Él puede guiarlo y ayudarlo en sus metas justas, ya que puede consagrarse para hacer el bien, poniendo en práctica las metas como ministrar a los necesitados, cuidar el cuerpo, mente y espíritu, y siempre recordando que con fe en Cristo se logra, y que acabará logrando avanzar en la meta que se proponga.