Establecer metas por los motivos equivocados: Cambiar por otra persona, porque es "lo que toca" para el momento vital y el tiempo se te echa encima, porque todo el mundo lo está haciendo, etc. Estas motivaciones son externas a la persona.
Para garantizar el éxito de la meta que uno se ha marcado los objetivos y logros que se quieren alcanzar tienen que significar algo para un mismo.
Establecer una meta tiene que partir de la base de que conseguirla tendrá un impacto positivo en la vida de quien se la plantea.
Falta de autoconocimiento: Todas las personas son diferentes y es vital conocerse a uno mismo para poder así establecer objetivos que vayan acordes con el estilo de vida, tiempo y capacidades.
Es importante saber de dónde se parte y conocer con qué habilidades se cuentan y cuáles habrá que desarrollar para lograr lo que se quiere.
Partir de este autoconocimiento y reflexión previos, nos ayudará a planificar bien la estrategia a seguir para alcanzar nuestras metas.
Metas específicas y realistas.
La meta debe ser específica y medible, lo que significa que se debe tener una idea clara de lo que se quiere lograr y cómo se va a medir el éxito.
Una vez que se ha establecido la meta, es importante planificar cuidadosamente el camino hacia el éxito.
Esto implica establecer metas más pequeñas o hitos que ayuden a medir el progreso y mantener la motivación.
Establecer metas ambiciosas es importante, pero para llevarlas a cabo se necesita implicar recursos, tiempo y energía extras, sobre todo al principio.
Es por esta razón que es mejor empezar poco a poco, plantear metas realistas y aceptar que siempre habrá áreas que mejorar.
Querer abarcar demasiado al mismo tiempo: De por sí se suelen tener horarios bastante apretados, entre el estudio, el trabajo, la vida social, el ejercicio… queda poco tiempo para hacer cambios radicales espontáneos.
Muchas veces se quiere mejorar o cambiar áreas de la vida que están relacionadas con hábitos o patrones muy arraigados en la personalidad.
O se quiere hacer un cambio que afectará la rutina diaria.
Tiempo parar lograr el hábito.
Probablemente tomará un par de meses antes de que un cambio como levantarse media hora antes para hacer ejercicio se convierta en parte de la vida.
Eso se debe a que el cerebro necesita tiempo para acostumbrarse a la idea de que el nuevo hábito es parte de la rutina regular.
Repetir una meta.
Expresar la meta en voz alta cada mañana para recordarse a uno mismo lo que quiere y para qué se está trabajando, también sirve escribirlo.
Las equivocaciones son parte del proceso de aprendizaje a medida a que se entrena al cerebro a pensar de una nueva forma.
Puede que tome varios intentos alcanzar la meta, pero eso no importa, es normal equivocarse o rendirse algunas veces cuando uno intenta hacer un cambio.