Para percibir el Ser no hay que buscar nada especial, más bien ir disolviendo todas las barreras que hemos forjado contra él. Sacarlo a relucir. Todos distinguimos a alguien bello porque está en impecable armonía con su ser esencial.
Por el contrario, un cuerpo "perfecto" generalmente nos parece falto de vida y de sustento emocional.
Por eso, solo se trata de "des-cubrir" la belleza de nuestro ser interior y permitir que se manifieste en nuestro cuerpo para disfrutar de una buena salud auténtica y completa.
Nuestro telar habita en un lugar llamado "ahora", así que no nos queda más remedio que estar muy presentes para poder usarlo y tejer, tejer hasta el útimo de nuestros días, o –quién sabe– quizás también hasta después de estos.
Poner en práctica los siguientes consejos en tu vida diaria hará que poco a poco tu sentido del ser se vaya afinando.
Y sobre todo recuerda: si te sientes poco –si cultivas poco el sentido del Ser–, entonces cuídate mucho; lo vas a necesitar.
Cultiva la integridad y la autenticidad.
Acorta la distancia entre lo que eres y lo que haces (y, sobre todo, invierte tiempo en descubrir quién eres realmente, sin tus condicionantes).
No te juzgues, obsérvate, y ten paciencia.
Recuerda que has de morir.
Acéptalo sin resignarte.
Visualízalo, hazte amigo de esta imagen; solo así te podrás entregar a la gran aventura que es la vida.
Y, por favor, no dejes tu morir en manos de otros.
Ante las dificultades, no elijas sufrir.
Elige aprender.
A pesar del dolor que pueda acompañarte en determinadas circunstancias, sigue presente y ábrete a ellas.
Como todo en la vida, pasará, y si no te resistes –ninguneando tu dolor o eternizando el sufrimiento–, saldrás enriquecido de la experiencia.