La paciencia es la virtud que nos ayuda a permanecer tranquilos ante acontecimientos desagradables o adversos, manteniendo el control sobre nosotros mismos en esas circunstancias que nos molestan. Hay una paciencia interpersonal, una paciencia en las cosas duras de la vida y una paciencia ante las contrariedades diarias, como el retraso en la llegada de un autobús o una cola en el supermercado. Descubre lo que te causa impaciencia: personas, situaciones, etc., con sus manifestaciones también físicas. Cambia el punto de vista sobre las cosas que te causan impaciencia. Mira las cosas desde lejos y con visión de conjunto, la cola en el supermercado no es tan gravosa, cuando ves el conjunto del día. Llena tu tiempo de espera con cosas agradables o útiles. Practica la empatía, presta atención a los sentimientos de la persona que te molesta. Sé agradecido, puede ser bueno que recuerdes cosas buenas que te han pasado y dar gracias por ellas, especialmente cuando estás nervioso. Practica el sentido del humor, una broma en la cola del supermercado puede hacer la vida más agradable a los demás… y a ti. Sé realista, hay una oración pidiendo serenidad a Dios «para aceptar las cosas que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar las que puedo cambiar, y sabiduría para entender la diferencia entre unas y otras». Sé consciente de lo que estás experimentando en tus sentimientos, pensamientos y emociones, de lo que eres y de lo que haces, evitará que sobrerreacciones a los problemas. Pide ayuda a alguien que pueda dártela.