La práctica de la atención plena o mindfulness, que implica enfocarse en el momento presente sin juzgar, puede lograrse a través de actividades como la meditación, el yoga o incluso técnicas de respiración. La atención plena entrena tu mente para resistir la urgencia y responder con calma ante lo inesperado.
Una de ellas es identificar lo que está bajo control y lo que no. Ford sugiere que aceptar las circunstancias inmutables, como una larga fila en el supermercado, puede reducir el estrés asociado con la espera.
En estos casos, buscar un aspecto positivo, como escuchar un podcast mientras se espera, puede transformar una experiencia frustrante en una oportunidad para relajarse.
La tolerancia al malestar también puede fortalecerse mediante pequeños actos cotidianos que fomenten la paciencia.
Schnitker recomienda gestos como dejar que otros pasen primero en una fila o ignorar las notificaciones del teléfono por unos minutos.
Evitar revisar el celular al instante entrena la tolerancia al malestar y fortalece el autocontrol.
Estas acciones, aunque simples, pueden preparar a las personas para manejar situaciones más complejas con mayor calma.
La empatía es otro componente crucial para desarrollar la paciencia.
Según Ford, ponerse en el lugar de los demás puede ayudar a reducir la frustración en interacciones interpersonales.
Por ejemplo, en lugar de asumir que un compañero de trabajo está siendo negligente, es útil considerar que podría estar enfrentando dificultades personales.
Este enfoque no solo mejora las relaciones, sino que también fomenta un ambiente más comprensivo.
Finalmente, encontrar el humor en situaciones desafiantes puede aliviar la tensión y fomentar la paciencia.
Ford sugiere, en diálogo con Cleveland Clinic, que en lugar de frustrarse por los contratiempos, es posible apreciar los momentos absurdos o inesperados que surgen en la vida diaria.
Esto no solo ayuda a mantener una perspectiva positiva, sino que también permite enfrentar los desafíos con mayor resiliencia.