Puedes practicar la paciencia en tu vida diaria identificando las situaciones que te generan impaciencia, escribiendo una lista de todas las situaciones que te están generando impaciencia en este momento y después escogiendo la situación que tenga más fuerza en ti.
Conecta con tu momento presente, en este momento, qué podrías hacer que está en tus manos para mejorar la situación.
Inversión: Ahora visualiza cómo sería ser paciente en esta situación.
Confía y Suelta: Fluir, no forzar el ritmo de las situaciones es esencial para saber esperar desde la calma.
Para cultivar la paciencia en tu día a día y reducir la sensación de inmediatez, puedes escoger una actividad de tu rutina y hacerla muy despacio, con mucha consciencia, notando cada sensación que vaya surgiendo.
También puedes esperar unos segundos antes de contestar una llamada o unos minutos para contestar un mensaje o un email.
Antes de ingresar a una reunión o al cambiar de actividad puedes tomar tres respiraciones profundas y así no encadenarlas desde el piloto automático.
Cuando estés en el supermercado, en vez de escoger la fila más corta, elige la más larga, y en vez de mirar el móvil, simplemente espera, observando todo lo que hay a tu alrededor.
La paciencia comienza reconociendo plenamente las situaciones tal y como son.
Cuando te das una pausa y eres consciente de todo lo que sucede en ti en los momentos de espera, ganas la libertad de poder responder asertivamente a esta situación en vez de reaccionar impulsivamente desde la emoción.
La práctica diaria de Mindfulness nos brinda herramientas poderosas para poder cultivar la paciencia en tu día a día.