La falta de sueño puede provocar problemas interpersonales, alteraciones del sistema inmune y sensibilidad al dolor.
Seguir durmiendo poco y mal puede acarrear graves problemas de salud.
La falta de sueño altera los niveles de neurotransmisores y, en consecuencia, a las conexiones neuronales.
La falta de sueño reduce la asertividad, la empatía y el pensamiento positivo, lo que puede dar lugar a una tendencia a la frustración, irritabilidad y agresividad.
Puede aumentar la sensibilidad al dolor, algo que afecta especialmente a aquellas personas que padecen una enfermedad como la fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, hipotiroidismo, migrañas, síndrome del intestino irritable, etc.
La falta de sueño y los consecuentes problemas de testosterona, pueden provocar que pierdas músculo con gran facilidad.
La falta de sueño puede provocar aterosclerosis, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas.
Poco sueño o de mala calidad puede afectar a los niveles de citoquinas, más concretamente de las interleucinas, pequeñas proteínas cruciales para el sistema inmunitario.