La terapia conductual es un tratamiento que no incluye medicamentos y que puede ayudar a los niños con TDAH. La meta de esta terapia es reemplazar las conductas y hábitos negativos de un niño con positivos. Y los padres son quienes dirigen el proceso. La terapia conductual se enfoca en los actos de la persona, no en sus pensamientos ni en sus emociones. Los terapeutas, por lo general psicólogos clínicos, crean un plan con sus clientes para modificar el comportamiento. El plan se diseña para reemplazar hábitos y actos negativos con positivos. La terapia conductual en niños está dirigida a cambiar el comportamiento de los niños y también de sus padres.
Los padres pueden tener el hábito de quejarse y gritar, lo que puede reforzar las conductas negativas de sus hijos. Una parte importante de la terapia es enseñar a los padres cómo reemplazar sus conductas negativas con positivas. El terapeuta lo ayudará a diseñar un plan para usted y su hijo que aborde las conductas que desea modificar. Los planes se basan en un sistema de recompensas y consecuencias. La terapia conductual puede ser beneficiosa para muchos niños y también para los adultos. Pero puede ser particularmente beneficiosa para los que tienen TDAH.
Los niños con TDAH pueden tener dificultad para controlarse y manejar su enojo, lo cual conduce a problemas de conducta. La terapia de conducta tiene un enfoque parecido al de negociar para ayudar a los niños con TDAH a modificar cómo actúan ante situaciones. Una de las metas es eliminar las discusiones en la casa y motivarlos a que cambien sin que los padres estén muy involucrados. El objetivo de la terapia es reemplazar comportamientos negativos con positivos, por lo que el sistema de recompensas y consecuencias es muy específico.
Pero sea cual sea la recompensa, siempre va acompañada del elogio para reforzar la conducta deseada. También usted decidirá la recompensa. Podría ser que cada cinco veces que empiece a tiempo, podrá usar la computadora una hora más. Así cada vez que él haga su tarea sin que usted se lo recuerde más de una vez, usted lo marcará en la tabla y él ganará puntos. Igual de importante es el reconocimiento verbal y el elogio que usted le dé. Por ejemplo, usted podría decir: “Hiciste un buen trabajo recordando alzar tu mano en clase. Me alegra que te estés esforzando”.