Toma conciencia de las cosas buenas, busqua cuáles son y valóralas. Disfruta, asimila y realmente presta atención a esas cosas buenas. Expresa tu gratitud para tu mismo, anótala o agradézcele a otra persona. Tome conciencia de las cosas buenas de su vida. Conéctese con los pequeños detalles cotidianos de tu vida y toma conciencia de las cosas buenas que, a veces, puedes dar por sentadas.
Detente. Toma conciencia de esa sensación de gratitud verdadera y genuina, y asimílala. Déjate conmover. Disfrútala. Celebra sus privilegios en el momento en que ocurren.
Muestra tu agradecimiento a una persona que hizo algo bueno. Dile: "Realmente, fue muy amable al...", "De verdad, fue de gran ayuda para mí cuando...", "Me hizo un enorme favor cuando...", "Gracias por escuchar cuando...", "Valoré mucho cuando me enseñó..." o "Gracias por estar allí cuando...". También puedes expresar tu gratitud en una carta. La gratitud puede inspirarte a que devuelvas un favor o tengas un gesto de amabilidad o consideración.