Para meditar en casa debes escoger ropa cómoda, encontrar un lugar tranquilo, sentarte correctamente, centrar tu atención en la respiración, aceptar los pensamientos que van surgiendo y seguir adelante.
Ponte ropa ancha y quítate los zapatos.
También olvídate de llevar reloj u otros complementos.
Lo importante es que estés cómodo y centrarte en el aquí y el ahora.
Busca el lugar que más tranquilidad te aporte para que puedas estar relajado y sin que nadie te interrumpa.
No es necesario que sea en tu casa, también puede ser en un parque o en la playa.
Siéntate en el suelo o encima de la esterilla con la espalda recta y sin tensión.
Respira hondo y mantén los brazos y hombros relajados.
Cierra los ojos y céntrate en tu respiración.
Acepta todos los pensamientos relacionados con problemas personales o inseguridades que te vengan a la mente porque es normal que surjan.
Empieza poco a poco para ir aumentado.
Empieza por un minuto y ves aumentando hasta dedicarle media hora al día.
Finalmente, a medida que vayas practicando la meditación, inclúyela en tu rutina diaria.