Se ha descubierto que el cambio personal se ve facilitado cuando el psicoterapeuta es lo que es. La investigación ha demostrado que la percepción de esta coherencia es uno de los factores que se asocian con una terapia exitosa. El cambio también se ve facilitado cuando el terapeuta experimenta una actitud de aceptación, cálida y positiva, hacia lo que existe en el cliente. La tercera condición puede denominarse comprensión empática. Cuando el psicoterapeuta percibe los sentimientos y significados personales que el cliente experimenta en cada momento, cuando puede percibirlos desde “adentro” tal como se le aparecen al cliente y es capaz de comunicar a este último una parte de esa comprensión, ello implica que esta tercera condición se ha cumplido. Los estudios realizados con diversos clientes demuestran que cuando el psicoterapeuta cumple estas tres condiciones y el cliente las percibe en alguna medida, se logra el movimiento terapéutico. Nuestros estudios parecen indicar que son estas actitudes, y no los conocimientos técnicos o la habilidad del terapeuta, los principales factores determinantes del cambio terapéutico.