Está demostrado que es mucho más realista y exitoso decir “sólo por hoy no voy a beber”. De esta forma, a pesar de que el día anterior pudiéramos haber ingerido alcohol, podemos decir que no beberemos el día de hoy. Así mismo, pudiera darse el caso de que el día de mañana volviéramos a tomar, pero honestamente nadie nos asegura que estaremos vivos, y es aquí donde se aplica el plan de las 24 horas, ya que “sólo por hoy”, decidimos no beber más. Más que de un plan en sí, se trata de una promesa que el paciente hace no con sus familiares y amigos, sino consigo mismo, la cual consiste en simple y sencillamente no beber durante todo el día hoy, sin pensar en lo que pasó mañana o lo que podría pasar al siguiente día, ya que el tiempo más importante es el presente, son las próximas 24 horas. Es una promesa con nuestra salud y nuestra vida, ya que son las que se encuentran realmente en peligro, y somos nosotros quienes tenemos la obligación de dar los pasos necesarios para la recuperación. En caso de que el deseo de beber sea muy fuerte, el plan de las 24 horas puede dividirse en períodos tan cortos como de por ejemplo una hora, decidiendo así, no ingerir ningún tipo de bebida alcohólica durante los próximos 60 minutos; el plan es perfectamente ajustable a las necesidades del paciente.