Reducir, Reparar, Recuperar, Reutilizar y Reciclar representa una ampliación y mejora en el enfoque de la gestión sostenible de residuos y recursos.
Reciclar significa que una vez un producto ya ha cumplido con su función y ha terminado su vida útil tal y como está, debe regresar a la cadena de producción como materia prima para así poder dar vida a un nuevo producto.
Si reciclar es importante, reducir está más o menos a la par.
Tenemos tan interiorizada la necesidad de adquirir nuevos productos que nos hemos olvidado de que aquellos que ya tenemos pueden seguir proporcionando una segunda oportunidad.
Otra de las 5 R del reciclaje es recuperar.
Cuando hablamos de recuperar hacemos referencia a la necesidad de volver a utilizar piezas de los objetos que íbamos a desechar.
Por último, pero no menos importante, está la última regla de las R: reparar.
Cuando una cosa se estropea, en vez de deshacernos de ella, debemos repararla.
Reciclar es una de las más antiguas y conocidas pero, pese a ello, no todo el mundo sabe hacerlo correctamente.
Y aquí es cuando surge una pregunta clave que todos deberíamos hacernos antes de adquirir un nuevo producto: ¿realmente lo necesito?
Se pueden reutilizar las bolsas, la ropa, los muebles, los envases… ¡la lista es interminable!
Principalmente en ordenadores, aparatos eléctricos, electrodomésticos, coches…
El metal es un material, por ejemplo, muy recuperable.
Aunque también se pueden recuperar los cordones de los zapatos viejos, los botones de la ropa que ya no pueda tener un segundo uso…
Pudiendo así alargar su vida útil durante una buena temporada más.
En conjunto, las 5R representan una estrategia integral para promover la conservación de recursos naturales, la disminución de la generación de residuos y el fomento de prácticas de consumo más responsables.