Define a qué tipo de decisión te enfrentas. Es importante destacar el hecho de que tomamos decisiones a diario y que unas son más importantes que otras. Por ello, unas necesitan más tiempo y capacidad de análisis. Haz un listado con otras alternativas. Se trata de ser lo más realista posible, pero sin emitir juicios de valor anticipados. Establece cómo vas a evaluar dichas alternativas. Es fundamental tener en cuenta tanto la repercusión de la decisión, como qué emociones predominan y la viabilidad de llevar a cabo el plan alternativo. Aconsejamos valorar las diferentes opciones de 0 al 10 según estos criterios. Identifica las alternativas más relevantes. Es hora de enfocarse en aquellas alternativas con la puntuación más alta. Si necesitas elegir solamente una de ellas, vuelve a puntuar hasta obtener la alternativa con mayor puntuación. Verifica los resultados. Ejecuta el plan de acción y espera un tiempo para percibir el grado de satisfacción. Si este no es bueno, trata de identificar el motivo y repite el proceso. No existe una decisión perfecta o infalible y que, igual que ocurre con otras habilidades, podemos entrenar nuestra capacidad de decisión visitando a un psicólogo especializado en la toma de decisiones. Como resultado, nuestras decisiones estarán cada vez más alineadas con nuestras metas y aspiraciones.