La confianza y la seguridad son en gran parte, la base de la regularidad de un deportista.
La confianza pasa por hablarte a ti mismo con seguridad en lugar de verbalizar dudas.
Ganar al Madrid te da confianza.
Porque superas una gran dificultad, porque te enfrentas a un equipo que tiene más recursos que tú.
Un jugador con confianza sabe que es el protagonista de su destino, y que, a pesar de los factores externos no controlables, es él y su equipo los que a través del esfuerzo pueden girar el partido.
Cuando conocemos cómo atacar las debilidades y cómo anular las fortalezas, podemos anticiparnos.
Y esto nos da seguridad.
La idea de invertir esfuerzo, de tener talento, de saber que tu carrera deportiva se agota y que no consigues el éxito que crees merecer, atormenta a muchos.
Si centras tu atención en un lugar equivocado, obtienes resultados equivocados.
Es decir, si estás pensando en posibles fallos, tu confianza disminuye al estar centrado en el error y la probabilidad de equivocarte, aumenta.
Supone analizar en profundidad cuáles son las debilidades y fortalezas de nuestro rival.
Tener claro y descrito tu objetivo te dirige y te guía hacia la meta.
Las palabras generan emociones y las emociones nos ayudan a ejecutar con seguridad o con duda.
Saber que los tuyos tienen ese potencial, te da mucha confianza para enfrentarte a otros retos.
Se trata de conocer tu objetivo, lo que se espera de ti, y definirlo en función de tu rendimiento.
Y las veces en que David consigue ganar a Goliat, lo hace con mucho esfuerzo, con inteligencia, trabajando unidos como un gran equipo, aprovechando sus oportunidades y estando concentrados los 90 minutos.