La música es un fuerte estimulante de áreas del cerebro asociadas con la memoria, el aprendizaje, el lenguaje, la concentración o la coordinación.
La musicoterapia es la utilización de los beneficios de la música y los elementos musicales para promover y facilitar la comunicación, las relaciones, el movimiento o la expresión satisfaciendo las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de las personas.
La música produce efectos beneficiosos en el sistema sensorial, cognitivo y motor, y que por esta razón estimula la creatividad, el pensamiento, el leguaje, el aprendizaje y la memoria.
La música también produce un efecto de “sedación” o relajación que ayuda a reducir la ansiedad y los estados de estrés y nerviosismo, lo que puede ser especialmente útil en terapias de rehabilitación física y emocional.
La música aumenta la capacidad de aprendizaje y de orientación, y mejora la capacidad de atención y concentración.
La música contribuye a mantener la movilidad de las articulaciones y refuerza la musculatura a través de la relajación y la disminución de los niveles de ansiedad.
La interiorización del ritmo, el compás o la melodía también incide en las capacidades físicas de las personas, mejorando su respuesta corporal a estímulos, su equilibrio y su motricidad.
La musicoterapia satisface la necesidad de ocio y evasión, y refuerza las interacciones sociales aumentando la autoestima, mejorando las habilidades sociales y ayudando a prevenir el aislamiento.
La acción beneficiosa de la música en el organismo ha convertido la relación entre musicoterapia y discapacidad en una realidad cada vez más consolidada.
La sensación de bienestar producida por la música puede ayudar a las personas a suprimir dolores leves e incluso reducir la intensidad de dolores crónicos provocados por enfermedades más complejas como la artritis, la esclerosis múltiple o la fibromialgia.
La terapia musical se observa como un “complemento” que fortalece todos estos aspectos desde un punto de vista más lúdico.
La musicoterapia aplicada a la discapacidad física se relaciona con un fortalecimiento de los músculos, los ejercicios de coordinación y equilibrio, o la mejora de la postura muscular.
La música refuerza el comportamiento comunicativo.
La musicoterapia mejora los procesos de aprendizaje.
La musicoterapia suele realizarse en grupo, lo que refuerza la interacción y la empatía con otras personas.
La música despierta sentimientos y permite que la persona pueda hacer frente a situaciones emocionales de forma más fácil y sincera.