Tener metas claras nos permite saber hacia dónde dirigir nuestras energías, esfuerzos y recursos. La dispersión es aliada de la mediocridad: si te dispersas, tus resultados se resienten. No hay nada peor que ir pegando de palos de ciego por aquí y por allá. Así es difícil conseguir resultados sólidos, y así es difícil convertirnos en referentes en algo. Ya lo decía Séneca: «No hay buen viento para quien no sabe a dónde va». Quien no sabe lo que quiere, suele acabar donde no quiere estar. El éxito es una cuestión de foco, de acumulación de conocimiento y experiencia en un área determinada. Así que cuanto antes sepamos qué queremos, antes podremos dirigir ahí todo nuestro énfasis, y antes verlo materializado. De otro modo andamos a la deriva y nos sentimos vacíos. La vida no se hace insoportable por las circunstancias, sino por la falta de sentido y propósito. El sentido de la vida es una vida con sentido, y un propósito estimulante hace que la vida merezca la pena. El éxito es una mezcla de pasión (disfrutar con lo que se hace) y contribución (impactar con nuestro trabajo en la vida de los demás). La claridad es fuerza para el cerebro. Cuanto más claras, concretas y específicas nuestras metas, más fáciles de conseguir. La principal causa por la que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere. Cuando una persona tiene claras sus metas, consigue avanzar incluso en las circunstancias más difíciles; cuanto no tiene claras sus metas, no consigue avanzar ni siquiera en las circunstancias más favorables. Tener claridad de metas nos hace más fácil decir 'no'. El éxito consiste en estar concentrados en algo y mantener esa concentración en el tiempo. Se trata de decir 'sí' a lo que nos acerca a nuestros objetivos, y decir 'no' a lo que nos aleja de ellos. La diferencia entre la gente de éxito y la gente de mucho éxito es que la de mucho éxito dice no a casi todo. Para vender (ideas, proyectos, empresas…) hay que tener claridad acerca del valor que uno aporta. La indefinición dificulta enormemente la seducción a través de la comunicación. Y tu capacidad de influencia depende de tu capacidad de comunicación. La comunicación es el medio para transmitir nuestra propuesta de valor a los demás. Cuanto más claras tus metas, más sencillo vender tu proyecto, tanto a los clientes como a posibles colaboradores, partners, futuros empleados. El éxito se funda en las metas, todo lo demás son palabras. Casi siempre, una persona de inteligencia media con unas metas claras supera a un genio que no está seguro de lo que quiere en la vida. La gente soñadora tiene sueños; la gente de éxito tiene metas y planes. Sin objetivos claros uno baja el nivel, queda un poco a la deriva y al final se siente frustrado.