La sensación de estar estancado es algo que muchas personas han experimentado en alguna ocasión en su vida. Se siente cuando no tenemos metas ni propósitos, y los días son todos iguales, grises, lo que puede hacer que sintamos una fuerte angustia. Nos bloqueamos y continuamos en el mismo lugar porque no sabemos cómo salir de esta situación. La psicóloga Judith Duque Camargo recoge testimonios de pacientes que se sienten estancados, como Jorge, que decía "Antes tenía certezas […] hoy solo muevo mi cuerpo en forma mecánica. Mi mundo se volvió del tamaño de mi alrededor". Otra paciente señalaba "Yo le he dado todo a mi esposo, incluso los hijos, yo no quería pero acepté. Y ahora me siento sola, mi vida no tiene sentido, ya estoy vieja, mis oportunidades se acabaron…". Esto ocurre cuando nos sentimos estancados, no somos capaces de ver más allá, es como si hubiésemos perdido toda esperanza. A veces, esto tiene que ver con ciertas creencias que cargamos a nuestras espaldas o con determinados miedos que nos están impidiendo dar el paso. Cuando el trabajo no nos llena o no hacemos lo que queremos, son nuestros miedos e inseguridades los que nos pueden llevar a asumir que “esto es lo que hay”. El tedio y el hastío de los días que pasan sin que los disfrutemos tal y como nos gustaría puede hacer que paguemos un alto peaje.