Ser bondadoso es ser considerado para algunos de nosotros, ser útil para otros y mostrar empatía para otros. La bondad siempre se fomenta. El valor social de la bondad nos permite pensar no solo en nosotros mismos, sino también en los demás. Nuestro entorno, la naturaleza, las personas… Es una característica de la amabilidad sentir que los demás te valoran y, al mismo tiempo, hacer que la otra persona lo sienta.
Puedes alegrar tu día con un pequeño cumplido a alguien. Puede ser un vecino, un compañero de trabajo o alguien que no conoces. Acercarse a la gente con una cara sonriente puede hacer que su día sea más agradable, especialmente a las personas que no conoces mucho o con las que te comunicas brevemente durante el día. De vez en cuando, podemos olvidarnos de la gratitud, que es una de las herramientas de refuerzo positivo. Puedes plantearte dar las gracias más a menudo para fomentar la positividad y apreciar lo que hace la gente.
Regalar a un amigo, a un familiar o a un compañero algo que sepas que le gustaría especialmente recibir, no tiene por qué ser algo grande, puede ser un regalo muy pequeño, o simplemente tomar un café y entablar una conversación puede mostrar tu generosidad y consideración. Dar prioridad a alguien que tiene prisa mientras espera en una fila, o ceder el paso para que alguien cruce al carril mientras conduce por la carretera pueden ser acciones pequeñas pero efectivas. Tómate el tiempo necesario para hacer que la gente sienta que te importa y la valoras. Por ejemplo, puedes empezar por revisar tus relaciones y el tiempo que pasas con tus familiares o amigos. En primer lugar, intenta ser amable contigo mismo, porque ser bondadoso con los demás significa serlo primero contigo mismo y requiere comprensión.