Somos seres sociales y necesitamos pertenecer a grupos.
Desde la juventud, cuando ya tenemos consciencia de la realidad, la interacción social es básica.
Queremos sentirnos incluidos en un grupo, porque nos da una sensación de seguridad.
El 99.99% de la población quiere tener compañía.
Si de vez en cuando queremos estar solos, eso no quiere decir que no seamos sociales.
Nos relacionamos con los demás y creamos grupos, en los que nos agrupamos por nuestras afinidades.
Esas personas que se sienten desplazados de un grupo, terminan por tener problemas en la esfera emocional, y incluso les afecta a la física.
El mundo online ha multiplicado la interacción social, pero no podemos decir que la sustituya.
Las relaciones virtuales no son iguales: no se siente el dolor, o el amor de la misma manera.
Aunque crean relaciones cercanas, no es lo mismo.
Un like no significa que te quieran más: no sustituye a una relación real.
Si teletrabajamos, durante la jornada de trabajo solo pasamos un 10% de ella interactuando con nuestros compañeros.
Sentimos menos integración en la empresa, y nos sentimos más inseguros.
Hablamos menos con nuestros jefes y compañeros, no recibimos un feedback y empezamos a dudar de nosotros y nuestro trabajo.
Son dudas provocadas por la soledad; no hay interacción social y todo es más plano emocionalmente.
No podemos comparar un email, o un mensaje de texto, con una conversación.