Utilización de técnicas de relajación y pensar en cosas positivas.
Tener en cuenta la alimentación, que sea sana y equilibrada.
Dormir entre siete y ocho horas diarias para conseguir darle al cuerpo un descanso reparador.
Realizar una planificación del tiempo.
Realizar ejercicio físico.
Si el cuerpo está bien, la mente estará bien.
El ejercicio físico ayuda a la memoria y a la concentración, favorece dormir mejor.
Estudiar en un lugar con ambiente idóneo para ello.
Una zona silenciosa y bien ventilada, silla cómoda y mesa ordenada, buena iluminación y temperatura adecuada.
Tener cuidado con sustancias como los depresores del sistema nervioso central, analgésicos, estimulantes, inhalantes, drogas…
Dejar tiempo para repasar antes del examen y refrescar lo estudiado.
Leer bien las instrucciones del examen y organizarse para empezar por las preguntas más fáciles, para afrontar después las más difíciles y más largas.
Si no recuerda una pregunta, siga con las que sabe para no perder tiempo.
Llegar con tiempo al examen y no apresurarse en acabarlo.