Entender la situación es fundamental, tómate tu tiempo para pensar sobre la situación que has de afrontar. Trata de describir tu situación en una o dos frases. ¿Qué es lo estresante de esta situación para ti en este momento? Puedes escribir lo que piensas, por ejemplo: "Me acabo de mudar con mi familia, por lo que he tenido que cambiar de escuela a medio curso escolar. Lo que me resulta más estresante es no conocer a nadie, echar de menos a mis viejos amigos y tener que lidiar con todas mis nuevas tareas escolares". Una vez hayas puesto la situación en palabras, aprende todo cuanto puedas sobre ella, puedes leer sobre ella o hablar con otras personas al respecto. Aprender cosas te ayuda a sentirte más seguro de ti mismo y más preparado.
Toma conciencia de tus sentimientos y ponles nombre, acepta lo que sientes, también puedes escribir sobre tus sentimientos. Comprométete a tener una actitud positiva, una actitud positiva te puede ayudar a no sentirte atascado o arrastrado por tus sentimientos de infelicidad. No te concentres en lo negativo, sustituye cualquier pensamiento negativo por palabras más alentadoras o maneras de resolver el problema.
Actúa, elige partes de la situación estresante que puedas cambiar, busca apoyo, busca a alguien con quien hablar sobre tu situación, como un buen amigo, uno de tus padres, un profesor o un entrenador. Cuida de ti mismo, cuídate mucho cuando atravieses momentos estresantes, asegúrate de comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio físico cada día y dormir lo suficiente. Haz cada día algo que te ayude a relajarte. Percibe las cosas buenas de la vida, busca el lado positivo y trata de encontrar cosas positivas en tu vida, cada día piensa en tres cosas por las cuales te sientes agradecido.
Si crees que tu estrés es excesivo, que te ocurre demasiado a menudo o sientes que es más del que eres capaz de gestionar, habla con un adulto de confianza en busca de ayuda y apoyo. Si no cuentas con ningún adulto a quien dirigirte, acude a una línea de ayuda confidencial.