La escritura puede ser un salvavidas, un medio para liberar lo que llevamos dentro. Cuando escribimos sobre nuestras emociones, nos obligamos a analizar y comprender mejor lo que estamos experimentando. Es como si todas esas emociones empezaran a ordenarse y cobraran sentido, encontrando la perspectiva necesaria para entender qué está pasando en tu mente y corazón.
Escribir nos brinda un espacio seguro para expresar lo que a menudo no podemos comunicar verbalmente; se libera la tensión acumulada y nos desahogamos de una manera constructiva. La escritura actúa como una válvula de escape, permitiéndonos soltar emociones reprimidas y aliviando así la carga emocional que llevamos.
Numerosos estudios han demostrado que esta actividad puede reducir los niveles de estrés y ansiedad, ya que al poner por escrito nuestros pensamientos y sentimientos, despejamos nuestra mente y disminuimos la tensión, permitiéndonos continuar con nuestras actividades, aun cuando no se haya solucionado la situación. Es como si estuviéramos vaciando nuestra mente de preocupaciones y tensiones, dejándonos con una sensación de ligereza y alivio.
Cuando ya tienes más claro lo que sientes, por qué lo sientes y lo que necesitas, puedes entonces acercarte con alguien para compartir de manera asertiva y clara tus sentimientos. Esto nos lleva a tener mejores relaciones y que las personas que nos rodean puedan entendernos.
Escribir sobre lo que sentimos es una actividad terapéutica, permite explorar las profundidades de nuestra mente y corazón, encontrar entendimiento en medio del caos emocional y cultivar una mayor comprensión de nosotros mismos. Te dará el poder de convertir el dolor en arte, la confusión en claridad, el caos en orden.