La escritura terapéutica se define como un conjunto de ejercicios de terapia en los que una persona escribe los pensamientos o emociones que no puede expresar de manera verbal. Un ejercicio que parece sencillo, pero que tiene numerosos beneficios para el paciente. La escritura es una poderosa herramienta para poder expresar las cosas desde la distancia. Esto hace que se cambie la perspectiva de nuestros sentimientos y emociones, al verse desde fuera. Esto es de gran importancia en aquellos casos en los que una persona no expresa sus sentimientos verbalmente porque le producen un gran malestar o ansiedad. De la misma forma, este distanciamiento permite el bloqueo de las propias emociones. Al escribirlas, el paciente ve de forma más clarividente cuáles son sus emociones y no queda prisionero de las mismas. Es decir, se podría decir que suponen un ejercicio perfecto para liberarse y para mejorar en nuestra inteligencia emocional. Por ello, este tipo de ejercicios están especialmente indicados para personas que pasen por una situación de estrés o que padezcan de trastornos de ansiedad, problemas de autoestima o depresión. Escribir sobre situaciones positivas, aunque sean anecdóticas, que nos han pasado durante el día, puede ser interesante en personas que padecen depresión. La escritura terapéutica te permite escribir tus planes en un período de tiempo futuro, cómo te gustaría que fuese tu situación o qué querrías hacer, y fijar una serie de objetivos. Hablar sobre los sueños permite tener un mayor conocimiento sobre uno mismo, por lo que escribir nada más despertarse lo que se recuerda de un sueño es un magnífico ejercicio. Escribir sobre uno mismo, sobre su personalidad o sus partes del cuerpo, es un excelente ejercicio de escritura terapéutica que puede ser muy importante para conocerse, mejorar la inteligencia emocional y, en definitiva, evitar esos molestos bloqueos que nos impiden tener una salud mental mucho más sana.