Los profesionales de la salud mental solemos recomendar hacer un diario emocional, ya que intentar escribir de forma regular nos puede ayudar a desarrollar la capacidad de organizar nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias e incluso los problemas, generando una autodisciplina y responsabilidad con un mismo y con esas vivencias personales.
De hecho, solemos recomendar escribir a mano porque al hacerlo estamos fomentando la estimulación cerebral, ya que activamos las áreas cognitiva, visual y motora, siendo una variable muy importante para generar la comprensión, aprendizaje y comunicación entre otros factores de protección.
Al reflexionar sobre lo que hacemos y como nos sentimos de manera manufacturada nos estamos ayudando a liberar el estrés emocional y las emociones que pudieran estar bloqueadas.
No solo al escribir podemos ayudarnos en el proceso de mejora y de bienestar, también al leer lo que ya hemos escrito, volvemos a recordar las impresiones que tuvimos derivadas de esos acontecimientos y experiencia previas pudiendo verlo desde otra perspectiva, tomando distancia de lo vivido, siendo más capaces de identificar dónde estamos y a dónde queremos llegar, qué pensamos y cómo podemos superar esas sensaciones negativas que nos han acompañado durante los últimos tiempos.
Es importante saber que todas las experiencias del pasado hacen de nosotros personas más resilientes, aunque éstas hayan tenido un peso negativo, sin duda nos han hecho crecer y aprender de ellas y de nuestros posibles errores, decisiones, iniciativas…
Otra recomendación donde podemos encontrar beneficios al escribir nuestras vivencias es a través de cuentos y relatos con base de ficción, ya que, además de potenciar nuestra creatividad mediante su proceso de elaboración, escribirlos puede ser positivo para ayudarnos a hacer representaciones simbólicas de nuestra forma de percibir el mundo que nos rodea.