Nadie tiene las cosas claras, la diferencia con esas personas que muestran tener clarísimo sus vidas, es que conocen muy bien que la vida cambia, y que los planes pueden cambiar, hacen “pivotes” cuando creen necesario, reconocen sus fallos y persiguen proyectos a mediano-corto plazo por una simple razón, testear caminos, saben que, al no saber con certeza cuál es el camino de la vida, dejan de pensar en ello y piensan más en el mediano-corto plazo, experimentan y siguen lo que les va funcionando.
Las presiones las genera nuestro cerebro, a veces vemos al resto, y nos comparamos como consecuencia, vemos al resto y lo único que vemos son máscaras de personas seguras, y esa no es toda la realidad, lo único que nos lleva a esto es a sentir que nos quedamos atrás en la vida, entender que cada uno tiene un camino distinto, y que el tuyo es único, debería re-enfocarnos en poner la cabeza en cada paso que damos, en vez de sólo ver lo que hacen los demás.
Un principiante — como nos habla en Mindfulness —, significa cultivar la curiosidad, la apertura a lo que viene y no criticarnos por los errores, porque entiende que eso es normal y necesario en cualquier proceso, un principiante está abierto a cometer errores, un principiante está abierto a aprender de esos errores, y eso significa, darte la libertad de probar muchas cosas y también darte la libertad de fracasar.
Es por eso que hay que tomar iniciativa, es necesario hacernos cargos de colocar el siguiente pie y asumir sus consecuencias, independiente de donde este pie caiga, no dejes que el futuro te moleste, te encontrarás con él, si debes hacerlo, con las mismas armas racionales con las que estás armado para luchar contra el presente.