La llamada niebla mental ambiental es un fenómeno que hace referencia a un estado de alteración cognitiva leve pero persistente, que puede estar relacionado con factores como mala calidad del aire interior, humedad elevada y presencia de moho, contaminación electromagnética, carga eléctrica corporal constante, ruido constante o vibraciones no percibidas conscientemente.
Quienes la padecen suelen referir dificultad para concentrarse, lentitud en el pensamiento o la toma de decisiones, sensación de “estar desconectado”, pérdida de memoria a corto plazo, fatiga mental o sensación de embotamiento.
Lo más relevante es que estos síntomas desaparecen o mejoran al salir de ciertos espacios, y vuelven a aparecer al volver a ellos.
Esto sugiere una relación directa con el ambiente físico, no con factores psicológicos o neurológicos internos.
Mala ventilación y exceso de CO₂ en espacios cerrados mal ventilados, el dióxido de carbono se acumula fácilmente.
Estudios han demostrado que niveles de CO₂ superiores a 1.000 ppm pueden afectar la función cognitiva y la capacidad de tomar decisiones.
La presencia de moho y micotoxinas en paredes, techos o en sistemas de climatización libera esporas y compuestos orgánicos volátiles que pueden tener efectos neurotóxicos leves.
Algunas micotoxinas como la ocratoxina A o la patulina están asociadas a síntomas de tipo neurológico, niebla mental, insomnio y fatiga crónica.
La contaminación electromagnética y carga eléctrica corporal los campos eléctricos de baja frecuencia presentes en el cableado del hogar, así como la exposición constante a WiFi, teléfonos móviles o dispositivos inalámbricos, pueden generar un estrés biológico sutil pero constante.
Algunas personas experimentan mayor sensibilidad a estos entornos y manifiestan confusión mental, tensión muscular, problemas de sueño, irritabilidad o ansiedad sin causa evidente.
El “estrés ambiental” también puede ser multisensorial: pequeñas vibraciones, ruidos constantes de baja frecuencia, luz artificial inadecuada o cambios bruscos de temperatura.
Todo esto puede desencadenar fatiga del sistema nervioso autónomo, provocando una sensación de agotamiento mental.
Si respondes afirmativamente a varias preguntas relacionadas con tu entorno, es muy probable que tu entorno esté contribuyendo a tu fatiga cognitiva.