La musicoterapia genera cambios positivos en el estado de ánimo de las personas con las que trabaja.
Una de las principales conclusiones de dicho estudio hace referencia al alto nivel de convivencia armónica que se produce en las sesiones grupales, fruto del trabajo entre iguales y la desaparición de roles que se produce con la eliminación del uso del lenguaje.
El hecho de prescindir de la comunicación verbal explícita supone entrar en otra dimensión, donde el gesto, la mirada, la intención, la interpretación o la respuesta adquieren otro valor y potencialidad, al mismo tiempo que permite la comunicación de igual a igual entre los participantes.
Se produce un refuerzo empático entre todos en un ambiente de confianza, solidaridad y mucho respeto.
Con la musicoterapia, las personas encuentran un espacio de libertad y recuperación que debería ser observado con mayor interés por médicos especialistas y psicoterapeutas.
Sería fundamental tener y compartir una mayor consciencia por parte de las instituciones de todo lo que puede aportar la musicoterapia en los diferentes ámbitos de actuación de la salud sociocomunitaria, la educación especial, centros de reinserción, etc.
La musicoterapia es fundamental para aplicar este trabajo a la población infantil, de manera preventiva para su salud mental, profundizando en la propiocepción, la coordinación, la atención, la comprensión sonora, aprender a escuchar, el respeto y, en definitiva, todo lo que pueda ayudar a formar y consolidar una personalidad equilibrada y estable, que permita edificar y establecer una base sólida, psicosocial y física, en la personalidad de todo individuo.