Veamos qué 4 pasos debemos dar para definir bien nuestras metas y de esta manera llevar a buen puerto todos esos propósitos:
1º Definir bien la meta.
Cuando concretamos bien qué es lo que queremos alcanzar y para qué lo queremos, estaremos estableciendo una conexión entre nuestro sueño y la meta.
Poner el foco en una única meta, en lo que deseamos conseguir, nos ayudará a centrar toda nuestra atención en las acciones que tendremos que hacer para alcanzarlo.
2º Meta en positivo.
Establecer metas en negación hace que nuestro coco se centre en aquello que en realidad no queremos.
Cojamos el ejemplo de antes y mejorémoslo, ¿y si en lugar del verbo perder utilizamos “quiero estar 5 kilos más delgado”?
3º El tiempo es importante.
Lo que separa a tus sueños de la realidad es una fecha.
Añadamos el tiempo a la meta anterior: “en tres meses quiero estar 5 kilos mas delgado”.
4º Realista.
Pasemos por el filtro de la realidad nuestra meta, ese que nos dirá si es o no alcanzable nuestro objetivo, y hará que nuestro sueño y nosotros mismos pongamos los pies en el suelo.
Siguiendo con el ejemplo que hemos utilizado hagamos unas preguntas, ¿es realista adelgazar 5 kilos en tres meses?, ¿es saludable?, ¿qué cantidad de peso es recomendable perder en un mes? ¿en una semana?
En este caso creo que es factible pues equivale a 1,6 kilos al mes, o lo que es lo mismo, 416 gramos a la semana, ¿alcanzable?
Ya hemos visto qué cuatro pasos debemos dar para marcarnos metas alcanzables y no utopías que nos desmotiven el primer día que las pongamos en práctica.
Ahora solo nos quedará establecer un plan de acción acorde con nuestra meta, con micro-objetivos diarios y semanales que nos acerquen a esa meta paso a paso, sin olvidarnos qué barreras podemos encontrar en el camino para que si surgen podamos sortearlas de la manera más eficaz.
El plan de acción será tu hoja de ruta, el mantra que te guiará e iluminará por el camino a seguir hasta llegar a TÚ META.