En esta actividad grupal se tiene que adivinar a la persona que es descrita por otra. Para ello, se entrega a cada participante un papel con el nombre de otra persona del grupo. En este papel deben escribir cualidades personales, físicas, emocionales o comportamentales positivas de la persona asignada. Una vez completadas las tarjetas, el moderador, docente o formador, las lee en voz alta y el grupo tiene que adivinar a la persona que hacen referencia esas cualidades. Si alguien considera que hay que escribir alguna más, se levanta y la añade a la tarjeta. Finalmente, las tarjetas se entregan a la persona titular de ellas. Cada persona escribe en un papel 15 o 20 cualidades, virtudes, puntos fuertes, sobre sí misma, empezando cada una con la consigna “Yo soy…”. Cualidades y características de diferente tipo, ya sean físicas, deportivas, personales, de carácter, conductuales, etc. Una vez finalizada esta parte, se hacen parejas y cada persona debe presentarse a su pareja, leyendo esas cualidades que ha escrito. Si la otra persona considera que hay alguna cualidad que debería estar porque la identifica en ella o él, se lo puede decir. Después es la otra persona la que lee su lista de cualidades. Esta actividad se puede hacer de diferentes maneras según edades y características del grupo, pero en todas tiene el mismo fin. Descubrir qué es lo importante o lo especial de las personas y el valor que tienen. En una caja metemos un espejo y a las personas las indicamos: “Esta caja tiene un gran tesoro, algo muy valioso e importante”. Al abrirla se verán a ellas mismas, lo que genera impacto con la frase mostrada. También se indica que cuando abran la caja no deben decir nada a las demás personas, generando así más curiosidad sobre qué hay. También se puede tapar un espejo con una tela y se destapa. Siguiendo las mismas instrucciones y pasos. Todas las personas destacamos en algo y eso se debe mostrar, además de que puede ayudar a las personas que están alrededor. Por ello, se elabora un tablero, en él cada persona escribe su nombre y pone una tarjeta en la que diga “Te puedo ayudar con/en…” y la completará con alguna destreza, capacidad, aprendizaje o habilidad que tenga y pueda ayudar a las personas del grupo. Por ejemplo, «Te puedo ayudar a calmarte cuando estés nervioso», «te puedo ayudar con las divisiones», «te puedo ayudar a mejorar la técnica de baloncesto», «te puedo ayudar a hacer presentaciones de clase», etc. Cada persona debe identificar qué cualidades tiene y en qué puede ayudar a las personas que están a su alrededor. Esto favorece su autoestima, poder en la toma de decisiones y confianza. Como vemos se pueden llevar a cabo diferentes dinámicas para trabajar la autoestima. Estas pueden desarrollarse de manera grupal, pero también en intervención individual. Además, las podemos adaptar o modificar según las características de las personas, volumen del grupo, necesidades, etc. Estas dinámicas y actividades tienen el fin de fomentar la autoestima y que las personas identifiquen y reflexionen sobre ellas mismas, y las personas que tienen a su alrededor.