El autocontrol se presenta como una habilidad que se aprende y entrena a diario. Prestar atención al propio comportamiento es una técnica útil, ya que al tomarnos unos instantes para analizar bien las situaciones, nos será más fácil percibir ciertas señales que a menudo se repiten en nuestra conducta.
Evitar pensar solo en aquello que nos preocupa es también importante, ya que la mente llega a ser bastante caprichosa en estos casos.
Modificar hábitos es también una de las mejores técnicas de autocontrol, ya que cualquier cambio de costumbres va a requerir tesón y compromiso.
Dedicar un tiempo a relajarse puede ser una de las técnicas para calmarse y practicar el autocontrol, como respirar hondo, contar hasta 10 y cerrar los ojos.
Presta atención al ambiente es otra de las mejores técnicas de autocontrol, ya que es posible que el entorno que nos rodea nos inste a actuar de una manera determinada.
Liberar las tensiones es también importante, ya que son diversas las actividades que ayudan a canalizar esos impulsos o preocupaciones que nos perturban, como hacer ejercicio, caminar o tomar un baño de espuma.