Identifica y registra tus emociones positivas.
Nombra las emociones positivas que te sean conocidas, las que ya has sentido en algún momento en tu vida.
Arma una lista.
Agrega más emociones a medida que las sientes.
Aumenta ciertas emociones positivas.
Identifica una emoción positiva que desees aumentar.
Crea una colección de experiencias positivas.
Estas colecciones de experiencias positivas son recordatorios que nos permiten producir sentimientos asociados con buenos momentos en nuestras vidas, con cosas en las que nos destacamos, con alegrías y logros, con las cosas que nos divirtieron, la música que nos gusta o la gente a la que queremos.
Puedes agregar, extraer o cambiar los elementos en cualquier momento.
Cuando te sientas triste o desanimado, toma unos minutos para ver esta colección y recargarte de emociones positivas.
Mírala en cualquier momento para tomar una dosis de positivismo diaria.