La respiración diafragmática aparece cuando conseguimos llenar los pulmones desde la zona baja de los mismos.
En estados de ansiedad ocurre todo lo contrario, respiramos con la zona alta de los pulmones, de una forma superficial y acelerada.
Si lo invertimos, si respiramos con la zona más baja, conseguimos la relajación de forma automática al activar el sistema nervioso parasimpático.
El elemento clave es la respiración profunda sin forzar.
Reconduciremos la respiración, sin llenar en exceso los pulmones.
La respiración será plena, consciente, y natural, pero más profunda que la que tendemos a tener en estados de ansiedad.
Dirige el aire a la parte baja de los pulmones a medida que inhalas.
Si lo estás haciendo correctamente, la mano debajo del ombligo será la que se mueva.
Permanece con el aire dentro de los pulmones durante un corto espacio de tiempo.
Sabrás que aumenta la relajación, porque el tiempo que aguantes el aire dentro aumentará.
Respirar desde la parte baja del abdomen nos relaja de forma automática, reduciendo la ansiedad en un periodo de 3 minutos.