Si quieres buscar la verdad en profundidad, tienes que permanecer de rodillas.
¿Qué pasa si el silencio de Dios en medio de este sentimiento de estancamiento es una invitación a buscarlo más, a confiar más en Él y esperar a Sus pies?
Amiga, el estancamiento espiritual no necesariamente llega porque no estés buscando a Dios, o porque descuidaste tu relación con Él.
Muchas veces es porque Dios quiere más de tu corazón, quiere que te esfuerces más en buscarlo, quiere ver tu fe y cuánto anhelas Su presencia; quiere más de tu humillación y rendición.
Dios conoce cómo te has sentido todo este tiempo y quiere sacarte de ese lugar de estancamiento, pero lo hará cuando dejes de estar aferrado al pasado y a tus propios esfuerzos.
Dios te permitió servirle, conocerle en diferentes áreas, pero es tiempo de comenzar a verlo a Él directamente, en el ahora, el presente, y preguntarle: «¿Cómo puedo desearte más? Permíteme conocerte en verdad».
«¡Oh Dios, entra a mi estanque y transforma mi manera de ver mi condición para poder verte a ti!».
La respuesta de Jesús nos muestra la importancia de confiar en Dios, aferrarnos a la verdad del Evangelio y continuar buscándole, mucho más aún, si nos sentimos estancadas.
Sé intencional en reconocer que Dios siempre está presente en tu día a día.
Sin embargo, disponte a hacer cambios en tu tiempo con Dios, que estos tiempos te ayuden a recordar tu necesidad primaria, que es Cristo.
Él se acerca a ti conociendo tu necesidad y romperá cualquier atadura, pensamiento engañoso y debilidad, y traerá LIBERTAD.
No es en nuestras propias fuerzas, es a través de las fuerzas de Cristo.