Relaciónate con gente que te trate bien. Algunas personas actúan de maneras que te hacen sentir mal. Pero hay otras personas que te levantan el ánimo con cómo actúan y cómo hablan. Di cosas que te ayuden. Conecta con tu voz interior. ¿Eres demasiado duro contigo mismo? Durante unos pocos días, escribe algunas de las cosas que te dices a ti mismo. Revisa tu lista. ¿Son el tipo de cosas que le dirías a un buen amigo? En caso negativo, reescríbelas de tal modo que sean ciertas, justas y amables contigo mismo. Acepta que lo que hagas no sea perfecto. Siempre está bien hacer las cosas lo mejor que puedas. Pero, cuando uno cree que necesita ser perfecto, no se puede sentir bien si no consigue esa perfección. Acepta lo mejor que puedas dar de ti mismo y siéntete orgulloso de eso. Fíjate metas y esfuérzate en alcanzarlas. Si te quieres sentir bien contigo mismo, fíjate unas metas saludables. Tal vez quieras llevar una dieta más saludable, ponerte más en forma o estudiar mejor. Fíjate una meta y luego traza un plan para alcanzarla. Sigue tu plan y lleva un registro de tus avances. Siéntete orgulloso por haber llegado tan lejos. Concéntrate en lo que te esté yendo bien. Ayuda a los demás. Ayudar es una de las mejores formas de hacer crecer tu autoestima. Ayuda a estudiar a un compañero de clase, ayuda a limpiar tu vecindario o camina por una buena causa. Echa una mano en casa o en la escuela. Convierte en un hábito el hecho de ser amable y justo con los demás. Haz cosas que te hagan sentir orgulloso del tipo de persona que eres. Cuando hagas cosas que sean positivas para otras personas, por pequeñas que sean, aumentará tu autoestima.