FALTA DE RESPETO CONSTANTE, El respeto mutuo es la base de cualquier relación sana.
En una relación tóxica, es común experimentar desprecio, críticas constantes, sarcasmo o actitudes despectivas.
CONTROL Y MANIPULACIÓN, Las personas que buscan controlar a su pareja a menudo lo hacen a través de tácticas como la manipulación emocional, el chantaje o imponiendo sus deseos sobre los de la otra persona.
AISLAMIENTO SOCIAL, Una persona tóxica puede intentar aislarte de tus seres queridos como una forma de mantener el control.
CELOS Y DESCONFIANZA EXCESIVA, Cuando los celos se vuelven constantes, son una señal de inseguridad y falta de confianza.
NEGACIÓN DE TUS SENTIMIENTOS Y NECESIDADES, En una relación tóxica, tus emociones y necesidades suelen ser ignoradas o minimizadas.
CICLOS DE PELEA Y RECONCILIACIÓN, Las relaciones tóxicas a menudo siguen un ciclo predecible: momentos de tensión o discusiones intensas, seguidos por una fase de reconciliación en la que todo parece estar bien, llamada “luna de miel”.
TE SIENTES INSEGURO O INFERIOR, Una relación tóxica puede hacerte sentir que no eres suficiente, que no haces nada bien o que debes cambiar para que la otra persona te quiera.
TEMES EXPRESAR TU OPINIÓN, En una relación sana, ambos tienen derecho a expresar sus opiniones y ser escuchados.
Si te sientes constantemente censurado por miedo a una reacción negativa o agresiva, probablemente estás en una relación tóxica.